Protagonistas

Greta y Mateo

Conoce a los protagonistas

Greta Miragaya. Unbreakable

Greta según Mateo

Probablemente me resultaría más fácil describir a Marta que a Greta. Las personas más cercanas son a las que más aristas vemos y más difícil se hace encasillarlas en unos cuantos adjetivos.
Y con más razón si hablo de ella.

Greta es la luz entre mis sombras, mi mejor amiga, el lugar al que volver sin condiciones ni máscaras, sin explicaciones ni permisos. La raíz que me conecta a ese yo que a veces se pierde en miradas y expectativas ajenas. Es ese susurro que me recuerda quién soy cuando todo el ruido se apaga. Es mi refugio emocional, mi mujer de verde que me rescata cuando ni yo soy consciente de que necesito ser salvado.

Ha nacido artista y debo decir que es brillante. Convierte cualquier pigmento en una emoción vibrante con la que teñir un lienzo y lo hace de una manera valiente y profunda. Ojalá pudieras ver alguno de sus cuadros para comprender lo que digo. Todos necesitamos un lenguaje personal, una manera de desconectar del mundo, sobre todo cuando la realidad nos supera.
Crear es el suyo.

Para Greta todo sucede a gran escala, lo bueno y lo malo; a veces me crispa que no tenga término medio. También lo hace que crea en el destino, y mira que puedo entender que una realidad pendida de millones de hilos invisibles que no podemos controlar le resulte atrayente, pero creo que es por una mezcla de comodidad y seguridad; quizá por su manía de necesitar todas las respuestas para que nada se descontrole.
Y, en el fondo, porque es una romántica. Aunque, si le sirve para afrontar mejor los fracasos amorosos, por mí bien.

Es irónica nivel Dios. A-do-ro que nuestra ironía siempre esté en absoluta sincronía. Hablar con ella es taaan fácil. Cuando llevo mucho sin una de nuestras conversaciones profundas me empiezo a poner de mal humor, como si hablar con ella me recargase la batería. Aunque ella lo que interpreta es que me encanta perturbar su «aburrida normalidad». Bueno… todos sabemos a estas alturas que eso también es una de mis aficiones preferidas. ¡Y cómo lo disfruto!

Pídele que te haga unas galletas o un bizcocho antes que un estofado.
Tiene más alergias que dedos en las manos. Le dan pánico los caballos.
Los nervios y los momentos de tensión le producen cortocircuitos cerebrales memorables.
Ay, si yo te contara…

La impaciencia es una de las sombras que la acompañan y que la hace vivir con el deseo constante de saber qué va a pasar. Necesita agarrarse a certezas y controlar su entorno, aunque yo siempre le digo que no se pueden encerrar las tormentas en frascos de cristal. Hay cosas que se desbordan siempre.

Tengo la firme teoría de que sufre algún grado, leve, de daltonismo —a pesar de que le apasionan los colores, su luminosidad, su calidez, su exposición y todas las cosas que el común de los mortales no vemos…—, porque afirma con rotundidad que sus ojos son marrones. Ya te digo yo que no. Aunque es posible que por haber nacido en otoño —siendo, además, su época favorita del año—, todas sus tonalidades estén contenidas en ellos. Pero que me maten si yo no veo un verde aceituna entre tanta mezcla.

En ella se conjugan la autenticidad, la ternura y una belleza que no necesita etiquetas. La siento parte de mí, como un axioma de tranquilidad.
Con ella soy, por ella muero.
Por algo la llamo Reina.

Puede que no haya logrado describirla sin entrelazar en algún momento su ser con el mío, pero confío en que esta pequeña muestra despierte tu deseo de conocer un poco de su historia… La nuestra.

Mateo Barón. Unbreakable

Mateo según Greta

Todo aquel que tenga la suerte de cruzarse en el camino vital de Mateo podría enumerar con facilidad muchas de sus cualidades. Pero serían obvias y evidentes.

Mateo es parte de mi familia, la persona con la que todos mis músculos consiguen estar en reposo. Incluso mi mente se siente libre para mostrarse como es, con la tristeza o el desánimo que toque ese día, sin que eso amilane en nada su genuino optimismo. El mismo que ha sido mi sostén emocional desde que tengo uso de razón. Ha sido mi nexo con la cordura tras tanta desgracia, mi punto de unión con la vida que alguna vez me pareció tan inhóspita.

Es un arquitecto diligente con el pulso afinado de un alfarero y una capacidad para el dibujo extraordinaria. Sus obras no son meros planos: son obras de arte enrollados en papel vegetal. Entiende su profesión casi como una obra social, transformando las insulsas moles de hormigón que nos rodean en edificios hermosos que embellecen las ciudades.

En su interior habitan dos fuerzas que se equilibran: es el incendio rabioso y el faro que calma el vértigo de hallarse a la deriva. No conozco a nadie tan intenso y pasional. Para él todo se hace con puta locura o no se hace. Es la máxima expresión de entusiasmo, de fuerza y aplomo. Al mismo tiempo, en su mirada hay una paz que me desarma y una paciencia que me mortifica. Somos totalmente opuestos en este punto… Quizá ese sea nuestro particular cisma.

Si hay algo que verdaderamente valoro en él —y que él más valora de sí mismo— es su lealtad. Si tienes la fortuna de que te quiera, será incondicional y matará mil monstruos por ti.
No matter what. Si tú mueres de dolor, él morirá contigo.

El magnetismo y el carisma que desprende son dignos de estudio.
Sus opiniones y juicios siempre se toman más en serio que las del resto.
Todo el mundo quiere —y busca— caerle bien a Mateo Barón.
La gente se mide en sus ojos.

Es coqueto y sibarita, le gusta de lo bueno lo mejor, pero no se trata solo de gustos caros —que también—, sino de su culto a la belleza, de necesitar estar rodeado de cosas hermosas, incluso cuando son inútiles. Todo para él se basa en belleza y disfrute.
Es un hedonista reconocido y orgulloso. Y por eso le llamo Marquesito.

También es espontáneo y chispeante como un trago de champagne del caro. A veces me da pena que pase tanto tiempo conmigo, porque temo opacarle esa chispa. Otras, me recuerda que yo también tengo un pedernal esperando la fricción adecuada.

Odia las motos. Odia los carnavales. Se rasca la nuca como si tuviera sarna cuando está nervioso. Le pirra el dulce: se puede comer una bandeja entera de galletas de mantequilla sin pestañear. Le gusta saltar por encima de todo lo que tenga más de metro y medio.

Prefiere mil veces el invierno al verano, porque la genética le ha dado una sola debilidad: unos ojos cautivadores, hipnotizantes, que a veces parecen contenedores de mercurio y otras de nubes de tormenta, pero fotofóbicos. Siempre los lleva protegidos por unas gafas de sol de las que nunca se despega.

Está en todos mis recuerdos. Todo mi pasado está bañado en él y en su olor a estoraque, madera y canela. Mi constante en la vida, mi única certeza.
No imagino la vida sin él.
Ni la imagino ni la quiero.

No sé si he sido tan elocuente como él, pero espero haberte dejado con ganas de leer la historia que encierra parte de nuestra vida, porque estamos unidos por un pasado y un presente que no hace más que obligarnos a demostrar que siempre seremos Unbreakable.


Booktrailer



Se fue como se van las estrellas de rock después de dejar exhaustos a todos los presentes (…). Mi casa parecía distinta cuando se iba, como si yo la desaprovechase y él le diera vida.

Greta

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